Frecuencias y ritmos adaptados
La música para gatos utiliza frecuencias más similares al rango vocal felino, que es unas dos octavas más alto que el humano. Además, incorpora sonidos que los gatos encuentran instintivamente placenteros, como el ronroneo, el canto de los pájaros o el sonido de la succión cuando amamantan los cachorros.
Charles Snowdon, profesor de Psicología de la Universidad de Wisconsin-Madison, lideró una investigación que concluyó que los gatos prefieren la música asociada a su propia especie. El compositor David Teie creó una serie de canciones especialmente diseñadas para felinos, que incluyen secuencias que imitan estos sonidos naturales.
Beneficios comprobados
Los estudios mostraron que el 77% de los gatos reaccionaron positivamente a la música compuesta por Teie, confirmando que cada especie de mamíferos tiene respuestas biológicas intuitivas ante sonidos que forman parte de las primeras etapas de su desarrollo.
La música relajante ayuda a los gatos a combatir la soledad, el insomnio y el estrés. Puede ser útil en situaciones desconocidas o estresantes como visitas al veterinario, mudanzas o viajes. Los especialistas recomiendan música clásica de compositores como Chopin o Bach, así como playlists específicas disponibles en Spotify y YouTube.
Qué música evitar
Los expertos advierten que la música a alto volumen o con muchos cambios de ritmo puede asustar a los felinos. El heavy metal, por ejemplo, es probable que haga que el gato salga de la habitación en busca de un rincón más tranquilo. Lo ideal es moderar el volumen y optar por melodías suaves y armoniosas.
