El conflicto con Techint
Welspun presentó una oferta de 203 millones de dólares por 480 kilómetros de ductos, un 25% menos que la propuesta final de Tenaris, filial de Techint. Desde el grupo argentino argumentaron que se trata de competencia desleal, ya que los tubos indios incorporan insumos chinos a precios inferiores a los del mercado.
El Gobierno decidió no aplicar medidas antidumping ni establecer barreras comerciales adicionales. Una fuente de Casa Rosada afirmó que no pagarán más caros los caños, señalando que si existen subsidios externos, el costo lo asumen otros países y no Argentina.
La respuesta oficial
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, subrayó que mantener precios altos en los insumos afecta la rentabilidad de los proyectos y restringe la inversión, el empleo y las exportaciones. Cuestionó el sistema de preferencia local conocido como “compre nacional”, indicando que asegurar derechos exclusivos a determinados proveedores desalienta la competencia.
Los argumentos de Rocca
Paolo Rocca advirtió que la importación de tubos financiados con subsidios internacionales favorece la producción extranjera y amenaza la viabilidad de la industria argentina. Según Techint, la carga fiscal local dificulta la competencia en igualdad de condiciones, y el ingreso extensivo de insumos importados arriesga inversiones y puestos de trabajo en el sector.
El proyecto del gasoducto está a cargo del consorcio Southern Energy (SESA), integrado por Pan American Energy (PAE), Pampa, YPF, la noruega Golar y la británica Harbour Energy, con el objetivo de fortalecer la exportación de Gas Natural Licuado.
