El discurso de Milei en Davos
El presidente Javier Milei pronunció este miércoles su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, donde presentó una defensa del capitalismo fundamentada en principios éticos, no solo económicos. “Estoy aquí frente a ustedes para decirles de modo categórico que Maquiavelo ha muerto”, afirmó al inicio de su exposición, planteando que durante décadas se impuso un falso dilema entre eficacia política y valores morales.
Milei sostuvo que “lo justo no puede ser ineficiente ni lo eficiente injusto” y desarrolló su argumento apoyándose en autores de la escuela austríaca como Jesús Huerta de Soto, Murray Rothbard, Israel Kirzner y Hans-Hermann Hoppe. Según el mandatario, la propiedad privada, el principio de no agresión y la función empresarial constituyen tanto la base de la eficiencia económica como de la justicia.
Críticas a la agenda internacional
El presidente argentino también cuestionó lo que definió como “políticas socialistas elegantemente disfrazadas” promovidas por organismos internacionales y foros multilaterales. Citó al economista Thomas Sowell para advertir que el socialismo “suena muy lindo, pero siempre termina mal” y mencionó a Venezuela como ejemplo de colapso económico e institucional.
En ese marco, Milei volvió a cargar contra la agenda “woke”, a la que responsabiliza por haber desplazado los valores tradicionales de Occidente. Sostiene que esas políticas se presentan como moralmente superiores pero generan resultados económicos y sociales adversos.
Eclipsado por Trump
Pese a la densidad conceptual del mensaje y su coherencia con discursos anteriores en Davos, la intervención de Milei quedó en segundo plano frente al impacto que generó Donald Trump. El presidente estadounidense dominó la conversación del foro, marcó agenda y concentró las repercusiones globales.
En el tramo final, el mandatario argentino reafirmó su posición: “Maquiavelo ha muerto. Es momento de enterrarlo”, y llamó a un “renacer de Occidente” basado en la filosofía griega, el derecho romano y los valores judeocristianos. El mensaje fue coherente con la narrativa que Milei viene construyendo desde su llegada al poder, pero esta vez el contexto no lo favoreció. En una cumbre atravesada por la incertidumbre geopolítica y la expectativa en torno al liderazgo estadounidense, el discurso argentino quedó diluido en la sombra de Trump.
