Estrategia de bajo perfil
La Casa Rosada decidió reducir sus declaraciones públicas para no interferir en las negociaciones que Washington inició con Delcy Rodríguez, a quien Donald Trump considera la figura clave para trabajar en la transición venezolana tras la extracción de Nicolás Maduro. Funcionarios argentinos señalaron que la estructura del régimen sigue vigente y que llamar a elecciones inmediatas sería inviable.
Aunque Milei inicialmente respaldó a González Urrutia como presidente electo tras su victoria electoral, posteriormente ajustó su análisis al diagnóstico estadounidense. Trump había relativizado la centralidad del opositor venezolano y cuestionado el liderazgo de María Corina Machado, señalando que no cuenta con el respaldo necesario.
Escenario complejo
Funcionarios argentinos que mantienen diálogo con Washington consideran que el proceso concluirá en un acuerdo de transición y descartan, por ahora, una nueva ofensiva militar. Sin embargo, reconocen que el escenario permanecerá tenso hasta que se clarifique la capacidad de Rodríguez para ejercer el liderazgo y distanciarse del ala militar del régimen.
La posición argentina se fundamenta en el alineamiento geopolítico con Estados Unidos como línea rectora de su política exterior, especialmente en temas sensibles como la crisis venezolana. El gobierno evita cualquier acción que pueda complicar las tratativas diplomáticas que lidera Washington.
