Home Tecnología Los límites reales de la conducción autónoma: qué puede hacer hoy la tecnología según un ingeniero

Los límites reales de la conducción autónoma: qué puede hacer hoy la tecnología según un ingeniero

Un análisis de The Independent presenta la visión de Tom Leggett, ingeniero mecánico de Thatcham Research, sobre el estado actual de los vehículos autónomos. La conclusión es clara: la brecha entre las promesas publicitarias y la realidad tecnológica sigue siendo amplia

by Luciano Ingaramo

Reino Unido prepara el terreno para los robotaxis

Con empresas internacionales planeando pruebas de taxis autónomos en Londres para 2026, el debate sobre la conducción sin conductor cobra nueva relevancia. El envejecimiento poblacional y la necesidad de mantener la movilidad en personas mayores impulsan el desarrollo de estas tecnologías, aunque los avances avanzan más rápido que la legislación.

En Estados Unidos algunos sistemas ya permiten recorridos extensos con mínima intervención humana, pero en Reino Unido la conducción autónoma sigue siendo una promesa pendiente. Esta diferencia no responde solo a cuestiones técnicas, sino también a marcos regulatorios más cautelosos.

El caso Tesla y la confusión terminológica

El sistema Full Self-Driving (Supervisado) de Tesla, disponible en Estados Unidos pero ausente en Reino Unido, ejemplifica el problema de las expectativas versus la realidad. A pesar de su nombre, Leggett aclara que “en realidad no va a clasificarse como automatizada en el Reino Unido”.

El especialista explica que el conductor debe mantener la atención en la carretera y conserva la responsabilidad legal ante cualquier incidente. Esta diferencia entre asistencia avanzada y automatización genuina genera confusión pública y complica la regulación del sector.

Los cinco niveles de automatización

Para entender las capacidades reales de cada tecnología, Leggett describe los niveles de automatización del dos al cinco:

Nivel dos: combina control de crucero adaptativo y mantenimiento de carril. El conductor mantiene plena responsabilidad y debe estar atento constantemente.

Nivel dos plus: permite retirar las manos del volante durante períodos más largos, pero exige la misma atención del conductor. “Todos los ingenieros de la industria odian este término”, admitió Leggett, porque “básicamente es la misma funcionalidad que el nivel dos”.

Nivel tres: aquí ocurre el verdadero cambio. El conductor puede apartar la vista de la carretera y la responsabilidad legal se transfiere al sistema. Esta transferencia inquieta a los fabricantes, especialmente cuando el sistema solicita que el usuario retome el control después de largos períodos sin intervenir.

Nivel cuatro: la persona a bordo deja de ser conductora para convertirse en pasajero, sin posibilidad ni obligación de intervenir. “El nivel cuatro implica que tú, como usuario de ese vehículo, no tienes medios ni capacidad para controlarlo”, explicó el ingeniero. En este segmento se ubican los robotaxis como los de Waymo, donde la responsabilidad recae completamente en la empresa operadora.

Nivel cinco: representa la automatización total sin limitaciones geográficas ni condiciones específicas. Según Leggett, este nivel permanece fuera del alcance operativo actual y la industria continuará durante un largo período dentro del marco del nivel cuatro.

El futuro inmediato: robotaxis en zonas definidas

El experto anticipa que los avances no seguirán un único modelo. Mientras Tesla concentra la atención mediática con su enfoque agresivo, otras regiones adoptan estrategias más graduales, incorporando estas tecnologías como funciones de alta gama sin prometer transformaciones inmediatas.

Los robotaxis de nivel cuatro operarán en zonas geográficas definidas con reglas estrictas de funcionamiento, lejos de la visión de vehículos completamente autónomos circulando libremente por cualquier lugar.

El impacto social: más allá de la tecnología

Leggett advierte que “la ausencia de un conductor no implica la ausencia de apoyo humano”. La asistencia resulta fundamental en los primeros y últimos metros de cada desplazamiento, especialmente para personas mayores o con movilidad reducida.

El análisis concluye que la movilidad futura no se definirá por la omnipresencia de coches autónomos privados, sino por un acceso más amplio a servicios de transporte bajo demanda. Esta realidad facilitará que las personas mayores renuncien antes a la licencia de conducir, al percibir que la conducción ya no resulta imprescindible para mantener su independencia.

Mientras los robotaxis comienzan a circular en ciudades seleccionadas y la asistencia avanzada evoluciona gradualmente, la conducción totalmente autónoma en cualquier lugar y condición sigue fuera del horizonte inmediato. La tecnología avanza, pero los límites siguen siendo claros.

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