Un aniversario que vale más que cualquier premio
Anthony Hopkins tiene motivos de sobra para celebrar en estos últimos días del año. Mientras se prepara para cumplir 88 años este miércoles 31 de diciembre, el actor compartió con sus 6,3 millones de seguidores en Instagram un logro que considera aún más significativo: cinco décadas sin probar una gota de alcohol.
“Hoy hace 50 años estuve a punto de morir al conducir mi coche en un apagón etílico”, confesó Hopkins en un video donde habla directamente a cámara. El intérprete se refirió al apagón como una pérdida temporal de memoria causada por el consumo excesivo de alcohol, un episodio que marcó un antes y un después en su vida.
El día que eligió vivir
Fue el 29 de diciembre de 1975, a las 11 de la mañana en Beverly Hills, cuando el ganador de dos premios Oscar tomó la decisión más importante de su carrera: dejar de beber. Hopkins no recordaba dónde había dejado su automóvil ni cómo había llegado a casa, una laguna mental que lo aterrorizó.
“Me di cuenta de que me estaba divirtiendo demasiado. Se llamaba alcoholismo”, explicó con franqueza el protagonista de El silencio de los corderos. El actor reconoció que pudo haber muerto o, peor aún, haber matado a alguien conduciendo ebrio.
En sus memorias Lo hicimos bien, chico, publicadas en noviembre pasado, Hopkins describe ese momento crucial: “Oí una voz que me preguntó: ‘¿Quieres vivir o quieres morir?’. ‘Quiero vivir’, respondió una voz desde algún lugar muy profundo dentro de mí”.
Un mensaje para quienes luchan
El actor británico no guardó su historia para sí mismo. Con la humildad de quien ha transitado un camino difícil, Hopkins ofreció palabras de aliento: “Cualquiera que esté ahí fuera y tenga un pequeño problema con pasarse de la raya, que lo revise, porque la vida es mucho mejor”.
“Yo lo dejé. Sin presumir, pedí ayuda y hoy hace 50 años todo se terminó”, celebró Hopkins, quien continúa asistiendo regularmente a las reuniones de Alcohólicos Anónimos y sigue el programa de 12 pasos que lo ha mantenido sobrio durante medio siglo.
Las heridas que permanecen
El alcoholismo dejó cicatrices profundas en la vida personal del actor. Dos años después de dejar la bebida, Hopkins se puso en contacto con su primera esposa, la actriz Petronella Barker, y con su hija Abigail para pedir perdón por haberlas abandonado cuando la niña era apenas un bebé.
“Abigail nunca ha parecido capaz de perdonarme. Tenía sus razones. No puedo culparla por ello”, admite en sus memorias. Una situación que, según reconoce, “sigue siendo una tremenda fuente de dolor” para él.
Vivir día a día
Para Hopkins, celebrar cada año de sobriedad se ha convertido en una tradición sagrada. El actor mantiene la misma filosofía que lo salvó hace cinco décadas: vivir “día a día”, sin mirar demasiado lejos, concentrándose en el presente.
En sus redes sociales, donde comparte regularmente videos bailando, riendo y disfrutando la vida, Hopkins demuestra que sus palabras no son vacías. “He vivido los años más divertidos gracias a que pedí ayuda”, asegura.
Su mensaje de cierre resume su filosofía de vida: “Elegí la vida en lugar de lo contrario. Vida, vida, vida y más vida. Además, dentro de dos días voy a cumplir 88 años. Así que quizá hice algo bien, no lo sé. ¡Feliz Año Nuevo y feliz vida!”
