Una confesión inesperada tres décadas después
Kate Winslet transita uno de los momentos más importantes de su trayectoria. Además de protagonizar la próxima entrega de la saga Avatar, acaba de debutar como directora con Adiós, June, una película de Netflix donde también actúa junto a Helen Mirren, Toni Collette y Timothy Spall. En medio de esta etapa de consolidación profesional, la actriz decidió abrir un capítulo privado de su vida que nunca antes había compartido públicamente.
Durante una conversación en el pódcast Team Deakins, los conductores la consultaron sobre su primera gran película, Criaturas celestiales, el film de Peter Jackson de 1994 que la lanzó al estrellato cuando apenas tenía 19 años. Fue entonces cuando Winslet sorprendió al revelar que utilizó elementos de su propia intimidad para construir a su personaje.
La conexión entre su vida real y la ficción
En Criaturas celestiales, Winslet interpretó a Juliet Hulme junto a Melanie Lynskey, quien personificó a Pauline Parker. La película, basada en un caso real de Nueva Zelanda, narraba la historia de dos mujeres con una amistad intensa, obsesiva y peligrosa que terminó en tragedia.
“Voy a compartir algo que nunca antes compartí. Algunas de mis primeras experiencias íntimas durante mi adolescencia fueron con chicas”, confesó la actriz. Si bien aclaró que besó tanto a mujeres como a hombres en aquella etapa, admitió que entonces no estaba “particularmente evolucionada en ninguno de los dos sentidos”.
La protagonista de Titanic explicó que sentía curiosidad durante esos años formativos y comprendió profundamente la conexión que tenían los personajes de la película. “Me absorbió de inmediato la vorágine de ese mundo en el que se encontraban, que obviamente se volvió terriblemente perjudicial para ambas, y tenían enormes inseguridades y vulnerabilidades”, reflexionó sobre la construcción del personaje que marcó el inicio de su carrera.
Una voz crítica en la industria del espectáculo
Winslet, ganadora del Oscar por su papel en El lector, se caracteriza por expresar sus opiniones sin filtros sobre temas controversiales de la industria. Recientemente criticó con dureza el uso de medicamentos para adelgazar en el mundo del entretenimiento durante una entrevista con el Sunday Times.
“Si la autoestima de una persona está tan ligada a su aspecto físico, es aterrador”, afirmó la actriz británica. Winslet cuestionó la creciente dependencia de estos fármacos y expresó preocupación por quienes los consumen sin considerar las consecuencias. “¿Sabrán lo que le están metiendo a sus cuerpos? El desprecio por la salud propia es aterrador. Ahora me molesta más que antes porque siento que no hay control de nada”, agregó.
A pesar de reconocer que algunas actrices han logrado aceptarse tal como son y asisten a eventos luciendo lo que desean sin importar su figura, observa con preocupación que muchas otras recurren a todo tipo de métodos para modificar su apariencia. Esta dicotomía entre la autoaceptación y la presión por cumplir ciertos estándares físicos le resulta profundamente inquietante.
Entre el legado cinematográfico y la dirección
Con 31 años de carrera desde aquel debut en Criaturas celestiales, Kate Winslet construyó una filmografía notable que incluye trabajos memorables como Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, donde interpretó a Clementine Kruczynski, y su icónica Rose DeWitt Bukater en Titanic, la película que la convirtió en una estrella mundial.
Ahora, con su primera experiencia como directora, la actriz amplía su horizonte creativo mientras mantiene su compromiso con proyectos cinematográficos de alto perfil como la saga Avatar. Su disposición a compartir aspectos personales de su vida, incluso después de tres décadas en la industria, demuestra una madurez y autenticidad que trasciende sus interpretaciones en pantalla.
